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8 Febrero, 2017 / En Charlas con nuestros profesores

Charlas con nuestros profesores: Cristina Pérez Tortosa (Colegio Sagrada Familia Alzira)

Con EntusiasMAT, “a los alumnos les gustan las mates, juegan y se divierten aprendiendo. ¿No es esa suficiente revolución?”. En nuestra charla de hoy hablamos con Cristina Pérez Tortosa, profesora de EntusiasMAT en el Colegio Sagrada Familia Alzira. Cristina destaca que, desde la implementación del método en el colegio, han notado un progreso considerable en el centro en cuanto a calidad de la educación. Los alumnos están más motivados y los padres confían plenamente en la metodología al observar la evolución diaria de sus hijos.

 

Cristina Pérez Tortosa, profesora del Colegio Sagrada Familia Alzira

 


¿Por qué os planteasteis impartir matemáticas con EMAT?

En el cole empezamos a notar una necesidad de cambio educativo. Una vez conocido el proyecto, decidimos ponerlo en práctica y tras, un proceso de formación, empezamos a impartir matemáticas con EMAT; fue nuestro primer gran paso. Posteriormente, introdujimos el resto de proyectos (Ludiletras y Planeta Spoonk), y así fuimos realizando infinidad de cambios que hoy en día nos hace estar muy orgullosos de nuestro progreso.

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¿Qué os aporta el método a los profesores?

Nos aporta la tranquilidad de saber que es un método que ya se ha puesto en práctica y se han demostrado sus resultados, la seguridad de tener las sesiones bien estructuradas, la confianza de dar multitud de oportunidades a los alumnos para aprender, y la satisfacción de que estos disfrutan de su aprendizaje.

 

¿Notasteis cambios a la hora de impartir las clases? ¿En qué aspectos?

Notamos muchos cambios. Empezamos a trabajar los conceptos y contenidos desde las Inteligencias Múltiple con una gran variedad de materiales. Notamos gran cambio en la estructuración de las sesiones creando rutinas muy marcadas en los alumnos. El hecho de trabajar los contenidos de forma cíclica, también fue una novedad; pero como sorprendente, el hecho de introducir el juego y la diversión en una sesión de matemáticas… eso es lo más llamativo.

 

¿Cómo os organizáis las clases?

Al inicio del curso elaboramos un calendario anual y hacemos la primera programación teniendo en cuenta los días festivos. Posteriormente, al inicio de cada trimestre realizamos una revisión trimestral, pasando, al fin, a una preparación semanal de las sesiones.

 

¿Cómo distribuís las aulas?

Trabajamos en grupos cooperativos de alumnos donde cada uno de estos tiene un rol.

 

¿Los niños trabajan bien en grupo?

Les encanta, tienen la oportunidad de ayudar a los compañeros y ser ayudados con total normalidad. Es cierto que en un principio les costó hacer el cambio, tanto a ellos como a nosotros, los profes. El silencio absoluto deja de existir y las distracciones se multiplican, pero en mi opinión es una manera de trabajar estupenda.

 

Como profesora, ¿qué es lo que más te gusta del programa?

Personalmente, destaco la estructuración de las sesiones, la forma lógica de introducir contenidos y el hecho de que estos se presenten de manera cíclica. Los profesores disfrutamos viendo cómo los alumnos se divierten mientras aprenden. Es un método que les da la oportunidad de ser partícipes de su propio aprendizaje y, cuando en el aula te percatas de este hecho, es todo un “gustazo” que te hace sentir muy realizada.

 

¿Qué opinan lcharlasos padres?

La opinión de nuestros padres ha ido evolucionando. El primer año que pusimos en práctica el método se sentían perdidos y con cierta expectación debido a lo innovador que era para ellos; de ahí pasaron al asombro por la cantidad de contenidos que sus hijos demostraban estar trabajando en clase, ya que todo lo que aprendían lo ponían en practica en su día a día. Y actualmente han llegado a un estado de total confianza en el método.

 

¿Qué actividades gustan más a los niños?

Esta pregunta es fácil… los matijuegos y juegos de cubos.

 

¿Notáis diferencias a la hora de aprender?

La principal diferencia es que el método huye de la explicación y puesta en práctica de un contenido, para, en la gran mayoría de los casos, dejar que sean los alumnos quienes encuentren esa explicación del concepto mediante matijuegos, juegos de cubos, historias para pensar, etc. Esto es algo que, evidentemente, les permite estar muchísimo más motivados.

 

¿Creéis que es un programa revolucionario? 

A los alumnos les gustan las mates, juegan y se divierten aprendiendo. ¿No es esa suficiente revolución?

 

Explícanos algún ejercicio o alguna anécdota con EntusiasMAT…

Yo imparto EMAT en el primer ciclo de Primaria y me sorprendió descubrir cómo se parte de las fracciones, que ellos ya habían trabajado previamente en Infantil, para aprender las horas en un reloj analógico. Es un concepto que, anteriormente, les costaba interiorizar… y ahora lo comprenden con mucha facilidad porque, para ellos, es más lógico.

 

¿Qué hace falta para provocar el cambio educativo?

En primer lugar, hay que admitir que algo que no estamos haciendo bien y, a partir de ahí, hay que empezar a poner en práctica todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance para garantizar ese cambio, que nuestros alumnos tanto necesitan y los profesores tanto ansiamos.

 

¿Cómo definirías la Escuela del siglo XXI?

Una escuela donde el alumno es al 100% el protagonista de su propio aprendizaje; donde se le ofrece a los alumnos multitud de herramientas y oportunidades para aprender nuevos conceptos, ya que se da por supuesto que cada alumno es diferente. Una escuela donde no hay asignaturas y el profesor pasa a ser un acompañante, un guía, dejando de lado la imagen del profesor como poseedor de la única verdad. Y, por supuesto, donde los profesores están en continua formación.

 

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